Hace ya más de 31 años participé en la carrera más importante de mi vida. Por aquel entonces yo era un diminuto ser con una gran cabeza y una cola larguísima. Imagino que si hubiera mantenido esas proporciones hasta el día de hoy mi vida sería muy diferente, ya que probablemente trabajaría en un circo por ser el hombre con la cabeza mas grande del mundo, o algo sin duda mucho mejor, ya que podría ser un afamado actor porno conocido por poseer un miembro tan largo que ninguna chica querría probarlo por miedo a convertirse en un pincho moruno.
Por suerte en el caso de la cabeza y por desgracia en el caso del rabo, las dimensiones de ambos órganos han ido disminuyendo con el paso de los años hasta quedarse en un tamaño considerado habitual para un individuo de mi especie, quedándome de este modo como el resto de los hombres, es decir, con muy poca cabeza y con un miembro que más de una mujer quisiera que hubiera frenado su empequeñecimiento algún año antes. De todos modos hay algo que después de 31 años de vida no se ha alterado, y es esa disputa entre la cabeza y la cola por gobernar mi comportamiento.
Cuando solo era un espermatozoide compuesto de cabeza y rabo, la cabeza apuntaba hacia el óvulo y el rabo se esforzaba en empujar para alcanzarlo. Ahora me pasa igual: la cabeza se fija en una mujer y el rabo lo único que quiere es empujar y empujar. Debe ser por eso que las mujeres dicen con razón que los tíos tenemos dos cabezas y que muchas veces usamos la que está de cintura para abajo, porque desde el principio de nuestra existencia eran esos dos órganos los que regían nuestros destinos, y eso, por muchos años que pasen, va a seguir siendo así hasta el final de nuestros días. Las mujeres tienen la ventaja de que al nacer ya han perdido la cola, y el cerebro es el que toma el control en todas las situaciones, pero nosotros nacimos para llegar a la mujer con nuestra cabeza y nuestra cola.
Lo curioso del caso es que cuantos más años cumple uno, más difícil es llegar a la mujer. Se supone que a estas edades hay poca competencia, y que uno debe solo luchar con unos pocos hombres para conquistar a las pocas mujeres libres que quedan, pero es que en la primera carrera de la vida, la competencia era aún mayor, y aquel día sí que fui el primero de todos, el que consiguió conquistar a aquel óvulo que esperaba a que uno de los 500 millones de diminutos seres con cabeza y cola llegaran a él para fecundarlo.
A decir verdad no fue nada fácil llegar hasta ese ansiado óvulo. La mayor dificultad era entonces llegar hasta sus dominios. Para eso los hombres tienen una lanzadera espacial del mismo modo que en los aeropuertos existen las pistas de aterrizaje, de unos 15 centímetros de largo en la mayoría de ocasiones. Algunos tienen lanzaderas de mayor longitud, que son mas difíciles de recorrer, aunque suelen ser las que mas viajes hacen. Lo malo de esta lanzadera es que nunca anuncia el destino del vuelo. Uno espera en una de las dos salas de embarque que están debajo de la lanzadera y cuando cree que el próximo vuelo lleva buen destino, se une al resto de pasajeros. Después de mucho alboroto y unos cuantos movimientos, todos los pasajeros salen propulsados por la lanzadera en busca del paraíso. La mayoría de las veces el viaje suele ser por el aire, y acaba en estrepitoso fracaso chocando contra algún tipo de superficie. Después del golpe, y cuando los pasajeros recobran el sentido, se acercan por el aire lo que aparentemente son grandes nubarrones amenazantes de lluvia, que acaban siendo vulgares kleenex que aplastan a la mayoría de espermatozoides. A los pocos que sobreviven aun les queda un largo viaje similar al que hacemos los adultos cuando vamos al parque acuático, solo que en este caso transcurre por las cañerías del desagüe del baño.
Así pues, una vez situado en una de las salas de embarque, toca arriesgarse al escoger el viaje, ya que una vez iniciado no hay posibilidad de retorno. Yo usé un truco que suele ser infalible. Cuando la lanzadera se pone en marcha y apunta hacia arriba, el viaje suele acabar en la tripa del propietario de las instalaciones, que tumbado alegremente sobre la cama o el sofá se dedica a la autocomplacencia y el disfrute del sexo en solitario. Si la lanzadera se sitúa horizontal, el viaje acaba la mayoría de veces en una mesa o una taza de water, así que mejor esperar a que la lanzadera esté inclinada hacia abajo, ya que en esas ocasiones siempre lleva al paraíso donde está el óvulo esperando a que 500 millones de pasajeros vayan a por él.
El lugar donde habita el óvulo es un lugar húmedo y oscuro. Se asemeja bastante a una discoteca, decorada de rosa, pero con poca luz. La única música que se escucha es parecida a la máquina que ponen en los garitos de bakalaeros, pero en vez de ser "chunda-chunda" es un sonido como de un tambor, tipo "pum-pum", "pum-pum". Esa música sale directa de un gran altavoz situado por encima del escenario y tiene forma de corazón. Y en ese escenario con pinta de discoteca es donde está el óvulo, bailando a su rollo, y completamente solo hasta que llega un viaje lleno de espermatozoides.
La verdad es que comparando aquellos momentos con los que vivimos de mayores, a una mujer le deben entrar escalofríos viéndose en una situación similar. ¿Os imagináis a una tía en una discoteca, bailando sola y con 500 millones de buitres dando vueltas intentando ligar con ella?. ¡Dios, que estrés!. Yo me veo a los 500 millones de cabezoncitos dando vueltas alrededor del óvulo, a ver quien le entra primero.
Poneros en la piel de un espermatozoide, suponiendo que desde tan pequeñitos tengamos piel ¿Que demonios le dices al óvulo para llevártelo al huerto?. Porque como la cagues tienes a 499.999.999 espermatozoides dispuestos a ocupar tu puesto. Está claro que tienes que ser original. Aquí no vale lo típico de "hola, ¿fumas?", porque te contestaría con un "¡pero tu eres tonto! ¿no ves que espero a un bebe?". Otra pregunta que hacen muchos es "¿estudias o trabajas?". Y digo yo… ¿para que coño quiere un espermatozoide saber si el óvulo al que quiere tirarse estudia o trabaja?. ¿Que pasa, que necesita un óvulo con carrera para que el bebe que salga sea un Einstein?. ¿O busca uno trabajador desde la fecha de fecundación para que luego al crecer sea más rico que Bill Gates?. A ver, tontito… ¿no te has fijado que lo que tienes delante es el único óvulo que vas a ver en tu vida, y que o triunfas o no te vas a comer un rosco nunca jamás?. ¿Que más te da que sea feo o guapo, rico o pobre, listo o tonto?. Ahora es momento de ligárselo a toda costa, que de mayor ya tendrás tiempo de elegir lo que quieres y rechazar a las que no te gusten, aunque lo mas probable es que sean ellas las que te rechacen a ti una y otra vez y te acabes conformando con la primera y única que acceda a compartir la vida o la cuenta corriente contigo.
Yo creo que las mujeres no olvidan nunca su época de óvulo y que por eso son ellas las que mandan en esto del ligoteo. Ellas se dejan ver, esperan a que una manada de tíos se acerque, y van rechazando y rechazando hasta que ven al hombre de su vida y se dejan seducir y conquistar. Y aquí, igual que cuando éramos espermatozoides, parece que hay una regla que se impone, y es que ya puedes ser el mejor tío que conozcan que vendrá uno chulito y guapo y se la llevará al huerto. De hecho en mi etapa de espermatozoide era el más chulo y guapo de todos. Por aquella época era el típico espermatozoide todo engominao, con el pelo largo, vestido de riguroso blanco, que iba por la vida siempre por delante de todos y sin dudar. Por eso cuando llegué al garito donde estaba mi óvulo esperando me dije "nene, es hora de actuar", y me fui directo al cuello, sin vacilaciones que me hicieran perder tiempo, porque mientras los demás espermatozoides se cuestionaban cómo acercarse a aquel solitario óvulo ávido de sexo, yo me adelanté a todos y me fui directo al grano, sin preliminares ni nada, de cabeza a mi objetivo.
Reconozco que con la edad he perdido ya esa cualidad innata para el ligue. Ahora me lo pienso más y claro, se me adelantan. Pero también es cierto que ahora hay más donde elegir y más que seleccionar, así que mientras buscas a la mejor de todas vas dejando a otras por el camino. A mi me sabe mal por ellas, porque no son conscientes de que una vez, fui el mejor entre 500 millones en una carrera vital. Comparándolo con todo el mundo, sería equivalente a ser uno de los 10 hombres más rápidos del planeta!. De todos modos me viene de familia eso de ser un tipo veloz. No olvidéis que ya mi padre, en su época de espermatozoide, fue el mas rápido entre 500 millones, lo mismo que mi abuelo, y mi bisabuelo, y así generación tras generación. Está claro que yo tenía que ser el más rápido aquel día para no defraudar a mi familia, y así lo hice y triunfé. Por eso ahora ya no intento ser el número uno, porque es cierto eso que dicen que "llegar a la cumbre es fácil, lo difícil es mantenerse ahí arriba". Yo ya fui el número uno, y ahora toca ceder el trono ante las nuevas generaciones que vienen pisando fuerte, pero en los libros de historia pasaremos a la posteridad como una de las sagas de atletas mas veloces del mundo. Y si no aparecemos en los libros de historia será porque los documentalistas son unos envidiosos que nunca ganaron nada porque fueron fecundados in-vitro. ¡Así cualquiera llega al óvulo!.
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